El uso de fluoroquinolonas en los niños debe seguir siendo limitado a infecciones para las cuales no hay alternativa segura y eficaz, de acuerdo con el Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Estos agentes pueden ser la opción preferida para los niños en algunas situaciones, pero los médicos deben ser conscientes de las posibles reacciones adversas, de acuerdo a una revisión por el Comité publicado on line el 26 de septiembre en la revista Pediatrics.

Los autores señalan que la evidencia experimental de lesiones en las articulaciones asociados con las quinolonas en animales jóvenes es extrapolable a la infancia.
Hay poca evidencia del desarrollo de huesos y articulaciones en niños tratados con las fluoroquinolonas. La ciprofloxacina, así como la levofloxacina, podrían presentar aumento de los efectos adversos músculo-esqueléticos. Pese a todo las indicaciones aprobadas para las fluoroquinolonas se han ampliado. Por ejemplo, varias fluoroquinolonas tópicas han sido aprobadas para la conjuntivitis aguda en niños mayores de 12 meses.

Para el tratamiento de la otorrea asociada con tubos de timpanostomía, los preparados tópicos de fluoroquinolonas en realidad representan una alternativa más segura que los productos de los aminoglucósidos.

 

Las fluoroquinolonas son efectivas para infecciones de las vías respiratorias en los niños, pero no se recomiendan como tratamiento de primera línea. Una cefalosporina sigue siendo el estándar para el tratamiento de infecciones del tracto urinario en la población pediátrica. Sin embargo, los autores sugieren, que las fluoroquinolonas son un potencial agente de primera línea en casos de pielonefritis o infección urinaria complicada.

 

El uso de una fluoroquinolona en un niño o adolescente puede estar justificado en circunstancias especiales, por ejemplo si la infección es causada por un patógeno multirresistente que no existe una alternativa segura y efectiva. Las opciones de tratamiento incluyen la terapia parenteral y oral.

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