Esta epidemia  muchos podemos coincidir que fue humillante. Fue declarada como una pandemia, pero nadie parecía ser capaz de definir pandemia. Tal vez lo más importante es que nadie lo vio venir como pandemia. La expectativa de una pandemia era correcta, pero se supone que vienen de Asia, donde tenemos el sistema de vigilancia establecido. Se espera la participación de una nueva cepa de la gripe (como el H5N1) y para ser altamente letal. En su lugar, vinieron de México, implicó la más antigua cepa de influenza A (H1N1) y tuvo una baja mortalidad.
Rápidamente nos enteramos de que nuestro suministro de producción de la vacuna no era muy eficiente y esto llevó a un ambicioso intento de mejorar el producto y reducir el tiempo requerido para la entrega utilizando sistemas alternativos.

La urgencia de las pruebas de diagnóstico coincidieron con el auge de la tecnología para realizar pruebas en puntos de atención y diagnóstico molecular.

La prueba diagnóstica fue muy exitosa en la especificidad, pero fue relativamente pobre en la sensibilidad. La PCR tardaba de media 1.2 horas, mucho menos que el cultivo pero de precio considerablemente mayor.

Se realizaron múltiples revisiones históricas de las pandemias anteriores, incluyendo la pandemia de 1918-1919 de gran mortalidad mundial. Expertos en gripe participaron en un debate continuo sobre la causa principal de muerte, concluyendo que fue sobreinfección bacteriana (menos problemático en la era de los antibióticos).

En las biopsias de los cadáveres de las anteriores epidemias se encontraron los siguientes patógenos: S pneumoniae, N. meningitidis, H. influenzae tipo B, S aureus y los estreptococos del grupo A.

Otro debate fueron las mascarillas en el trabajo. Las mascarillas quirúrgicas se dieron por buenas y se recomendó las N95 para las endoscopias.

El tema de la vacunación obligatoria de los trabajadores de salud llegó a un punto durante la pandemia de gripe de 2009. La revisión del expediente indica la vacunación con éxito en tan sólo el 62% de los trabajadores de salud. Sin embargo, el impulso de la utilización obligatoria de la vacuna fue de beneficio comprobado, seguro y siguiendo los principios éticos y los precedentes legales.

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