J Allergy Clin Immunol

Los nadadores de élite que entrenan en piscina cubierta, que se tratan con cloro, podrían sufrir cambios pulmonares similares a aquellos vistos en personas con asma. Así lo señala un estudio realizado por investigadores de Francia y Canadá.

 

Demostraron que las muestras de tejido de los pulmones de los nadadores presentaban cerca de seis veces tantas células inmunes asociadas con el asma y las alergias que el tejido pulmonar que los individuos sanos, una cantidad similar a la que se encontró en el grupo de sujetos con asma leve.

 

Los nadadores y las personas con asma mostraron también evidencias de tener tejido cicatrizal en los pulmones, mientras que carecían de las mismas los no nadadores sanos.

Así, este estudio es el primero que muestra evidencias directas de daño en las vías respiratorias asociado con nadar en piscinas con cloro.

 

La inflamación del tejido pulmonar no está asociada con los síntomas de asma o la dificultad de respirar durante una prueba médica para determinar la función pulmonar.

Cuando actúa como un desinfectante, el cloro reacciona con una amplia gama de productos químicos, desde el sudor humano, la orina o el pelo, por ejemplo, hasta subproductos del cloro, algunos peligrosos para la salud humana. Estos subproductos son muy volátiles y pueden entrar en el aire por encima del agua.

Los nadadores de competición inhalan grandes cantidades de estos subproductos del cloro mientras realizan entrenamientos en piscina y la exposición a los compuestos del cloro en estos lugares puede hacer a los nadadores más sensibles a otros alérgenos como la caspa de las mascotas, el polen o el polvo. De hecho, entre el 50 y el 65% de los nadadores de élite están sensibilizados a los alérgenos comunes, en comparación con entre el 29 y el 36% de la población general, añade.

 

Sin embargo, no está claro si la exposición a los compuestos químicos es la causa de que se produzcan estos daños en el tejido pulmonar. Un estudio realizado entre esquiadores de fondo profesionales demostró que el estrés que sufren los pulmones durante un entrenamiento a alto nivel puede, por sí mismo, inducir a cambios en las vías respiratorias.

 

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