No todos los probióticos sirven y existne probióticos que pueden transmitir resistencias a antibióticos. Estas son las consecuencias del estudio publicado en Journal of Pediatrics 2012.

 

Dar el probiótico Lactobacillus reuteri DSM 17938 para los niños hospitalizados es poco probable que sirva como protección de la diarrea nosocomial, incluida la infección por rotavirus.

Se han intentado varios probióticos para la prevención de diarrea nosocomial, con resultados mixtos. Hay una cierta evidencia a favor de L. rhamnosus GG (LGG), así como algunos datos prometedores sobre Bifidobacterium bifidum (recientemente rebautizado B lactis) y Streptococcus thermophilus.

Pero otros estudios no han encontrado efectos preventivos de los probióticos.

No todos los probióticos son iguales, la eficacia y seguridad de cada cepa probiótica tiene que ser evaluada por separado.

 

Debido a que L. reuteri ATCC 55730 se vio que presentaba rasgos de resistencia potencialmente transferibles por plásmicos para la tetraciclina y lincomicina, se sustituyó por L. reuteri DSM 17938.
En el estudio randomizado participaron 106 niños de 1 a 48 meses de edad, ingresados en el hospital por otras razones además de la diarrea. Por la duración de su estancia en el hospital, recibieron 10×8 unidades formadoras de colonias de L. reuteri DSM 17938 o placebo por vía oral una vez al día.

Los investigadores señalan que la falta de un efecto se puede explicar por varios factores, principalmente relacionados con la propia probiótico.  En segundo lugar, una dosis de probióticos inadecuada también puede ser la culpable de la falta de un efecto.

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