Nature Medicine 2012

Las bacterias del intestino podrían jugar un papel crucial en el control de la inflamación alérgica, uno de sus efectos beneficiosos para el organismo.

Su estudio, publicado en “Nature Medicine”, sugiere que el enfoque terapéutico de la respuesta de las células inmunes a las bacterias del estómago podría ser beneficioso en el tratamiento de las alergias.

En el intestino de cada persona viven más de 100 trillones de células bacterianas individuales, 10 veces más células de las que componen el cuerpo en sí mismo. Los autores de este trabajo habían demostrado antes que la manipulación selectiva de las bacterias del estómago podría afectar al sistema inmune.

Estudios realizados en pacientes sugieren que los cambios en las bacterias del estómago o la exposición a un amplio espectro de antibióticos puede predisponer a los pacientes a desarrollar enfermedades alérgicas sistémicas.

Los científicos administraron antibióticos orales de amplio espectro para reducir ciertos tipos de bacteria en ratones y examinar después la afectación que provocaba en los niveles de basófilos circulantes en sangre.

Utilizando un modelo animal de inflamación alérgica en el pulmón que comparte características con el asma humano, los autores descubrieron que el tratamiento con antibióticos generó una respuesta basófila significativamente elevada y un marcado aumento de la cantidad de inflamación alérgica de las vías respiratorias mediada por basófilos. Se observaron también niveles elevados de serum de IgE, un importante mediador en las alergias.

Después, los ratones tratados con antibióticos fueron expuestos a alérgenos del polvo del hogar (HDM), un alérgeno humano y un modelo de enfermedad alérgica de las vías respiratorias en humanos, demostraron una mayor respuesta basófila en la sangre y los nódulos linfáticos, así como una aumentada respuesta alérgica con una mayor inflamación en los pulmones.

Los ratones libres de gérmenes, criados en un ambiente estéril y por ello carentes de todo tipo de bacterias intestinales, mostraron también una respuesta similar a la observada en ratones tratados con antibióticos cuando fueron expuestos a HDM. Estos descubrimientos indican que las señales emitidas por bacterias del estómago son responsables del mantenimiento del número normal de basófilos en el estado estacionario.

Descubrieron también que las concentraciones de serum de IgE y los números de basófilos circulantes eran limitados por MyD88, una proteína conocida por jugar un papel en el reconocimiento de los factores derivados de las bacterias. Vieron también que señales derivadas de las bacterias del intestino actuaban vía IgE para controlar el número de basófilos circulantes limitando la proliferación de células precursoras de basófilos en la médula espinal.

Todos estos resultados indican la existencia de un nuevo e importante proceso por el cual las bacterias del estómago influenciarían y controlarían las respuestas basófilas y así la respuesta a los alérgenos en el ambiente.

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