Durante muchos años, muchos miles de niños han sido sometidos a la inserción del tubo de drenaje debido a la preocupación de pérdida de audición conductiva causada por la efusión en el oído medio.

El mensaje era que la “privación sensorial” podía afectar negativamente a diversos aspectos del desarrollo a largo plazo.

La preocupación por el desarrollo de los niños fue ocasionada por una serie de informes, que datan de la década de 1960, de las asociaciones entre la otitis media temprana de la vida y el deterioro del desarrollo más tarde de la vida, pero sin una consideración adecuada de los factores subyacentes que podrían tener los niños con predisposición a ambos condiciones.

Creo que ahora está claro que la preocupación sobre el desarrollo, carece de fundamento. En la actualidad existe evidencia sólida, de que efusión persistente del oído medio durante un máximo de un año no tiene impacto en el desarrollo. Un ejemplo claro es The New England Journal of Medicine en 2007.

Los padres de niños con efusión del oído medio deben ser conscientes de este hecho porque, aunque hasta el presente, parte de la literatura distribuida continúa advirtiendo que la efusión persistente puede provocar a largo plazo los problemas con el habla, el lenguaje, el aprendizaje y las habilidades sociales.

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