La disciplina, como el premio y el afecto, son necesarios en la educación de los niños.

En muchas ocasiones hemos visto o sufrido la utilización de manifestaciones físicas de disciplina o castigo, como el cachete, el azote, el capón o los gritos. Estas formas de castigo no son la manera adecuada de enseñar normas y poner límites a sus hijos, ya que pueden producir, entre otras, las siguientes consecuencias:

  • Dejan al niño bloqueado.
  • Dan a entender al niño que la violencia sirve para algo.
  • Hacen que se sienta rechazado y no querido.

Si usted castiga gritando o pegando, su hijo puede tomar este modelo, y acostumbrarse a responder de forma agresiva cuando tenga problemas.

¿Qué puede hacer?

  • Hay que conseguir un equilibrio, por difícil que sea, entre el exceso de prohibiciones y la permisividad excesiva.
  • Intente prevenir la aparición de conflictos.
  • Preste mucha atención al niño cuando su conducta sea positiva: elógiele, muestre alegría por su actitud.
  • Enseñe con el ejemplo. Los niños utilizan la imitación para aprender tanto lo bueno como lo malo.
  • No utilice el miedo para controlar conductas no deseadas, puede hacer al niño demasiado temeroso.
  • Si hay que reprenderle, hágalo con afecto. No le diga: «Ya no te quiero»; es mucho mejor decir: «Te quiero mucho, pero tu comportamiento no es correcto». Nuestro afecto en esos momentos le hará sentirse seguro y aumentará la confianza en sí mismo y en sus padres.
  • Si cree que su hijo merece un castigo, éste debe ser utilizado de una manera adecuada para mejorar su conducta. Por ello:
    • Antes de poner el castigo, el niño debe conocer lo que se espera de él. El castigo ha de ponerse inmediatamente después de la conducta que se quiere corregir. No conviene, ante la misma situación, unas veces castigar y otras no.
    • Razone con su hijo el motivo por el que se le castiga, pero sea contundente en los aspectos que no admiten réplica. El niño debe «reflexionar» sobre cómo se debe comportar, y sobre lo que ha hecho para merecer el castigo.
  • Cuando el niño es mayor, deber ayudarle a desarrollar sus habilidades de autocontrol.
  • El castigo debe ser proporcional a la falta.
  • La pareja no debe mostrar discrepancias en cuanto al castigo delante del niño.
  • El niño debe saber que no hay excusas ni explicaciones para la agresión. Que no se debe hacer daño a los demás.
  • Es importante cómo lo va a decir:
    • Intente hablar a solas con su hijo, sentados, en calma y en voz baja.
    • No finja saber lo que ha pasado si no es así. Pregunte. Infórmese. No prejuzgue.
    • No le hable de usted mismo. No se ponga como ejemplo.
    • No cambie de tema o aproveche la ocasión para hablar de otros problemas.
    • Escuche sus sentimientos y exprese usted los suyos.
¿Cuándo consultar a su médico de familia?
  • Si observa alguna dificultad en la comprensión y en la adaptación de su hijo.
  • Si el niño tiene lesiones físicas y si observa en él un comportamiento extraño.
  • Si en la escuela le comentan que su hijo tiene un comportamiento extraño.
Anuncios