No, en absoluto; la sensibilización al huevo expresada como pruebas cutáneas y de laboratorio es mucho mayor que el número de personas que sufren reacciones adversas, que puede alcanzar hasta al 5% de la población general. Por eso es fundamental efectuar una historia clínica y la prueba de provocación. Nunca debe realizarse una dieta sin huevo sólo en función de unas pruebas cutáneas o de los datos de un análisis.

En ocasiones, unas pruebas cutáneas o en sangre positivas solamente indican una sensibilización ya superada (alergia que ocurrió en la infancia y evolucionó bien a tolerancia) y otras veces son sólo un hallazgo y nunca tuvieron significado, como ocurre en muchos pacientes con dermatitis atópica.

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