Las alergias, sinusitis, otitis o los catarros agudizan los síntomas de la presión que se produce al viajar en avión o practicar submarinismo y que pueden derivar en un barotraumatismo, patología originada por los cambios de presión, tanto en el aire como en el agua, que se producen en el oído.

En concreto, esta enfermedad se suele manifestar con un ligero taponamiento de los oídos que desaparece al momento o a las pocas horas. No obstante si el oído taponado persiste durante más tiempo, se puede originar una inflamación por la presión negativa que produce dolor y pérdida de audición.

Además, se suelen percibir ruidos continuos o intermitentes e, incluso, la sensación de tener líquido en el interior del órgano y, en los casos más graves, puede llegar a producirse la rotura del tímpano, originándose cuadros vertiginosos.

Por ello, las personas que más lo suelen padecer son las que practican submarinismo, viajan en avión o por zonas de montaña o, incluso, en ascensores, dado que la presión del aire disminuye según asciende y aumenta según se desciende. Estos síntomas aparecen especialmente si se está acatarrado o se padece una infección en las vías respiratorias altas, tales como rinitis, faringitis, sinusitis u otitis.

La fosa nasal es la responsable de dar el aire y la presión necesaria al oído y, está comunicada con el oído medio a través de la trompa de Eustaquio. Cada vez que se traga los músculos periestafilinios abren la trompa, permitiendo que el aire entre y se equipare la presión exterior –o atmosférica– y con la interna del oído.

Que esta apertura de la trompa se realice bien en número de veces y tiempo depende de la inflamación de la fosa nasal por catarros alérgicos o de cualquier otro tipo. Si no se abre bien la trompa se tapona el oído por el aumento de la presión negativa y es lo que llamamos barotraumatismo.

 

 

 

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