The Journal of Allergy and Clinical Immunology 2012

Un nuevo estudio sugiere que las embarazadas que coman al menos una vez por semana cacahuetes y otros frutos secos (como almendras, nueces o avellanas) podrían reducir las probabilidades de que sus hijos sufran asma o enfermedades alérgicas.

Se analizaron los datos de más de 60.000 mujeres danesas y sus hijos. Cuando los niños llegaban a los 18 meses se preguntaba a los padres si presentaban síntomas de asma y a los siete años, si tenían  diagnóstico de asma o rinitis alérgica.

Así los científicos comprobaron que comer frutos secos de cáscara durante el embarazo disminuye en un 25% el riesgo de asma a los 18 meses y en un tercio a los siete años.

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