Journal of Allergy and Clinical Immunology (2012)

La anafilaxia durante el embarazo, parto y puerperio puede ser catastrófica no sólo para la madre, sino también sobre todo para el feto y/o recién nacido. Se puede producir una gran variedad de síntomas y signos, tales como intenso prurito vulvar y/o vaginal, dolor abdominal en el bajo vientre, dolor en región lumbar, calambres en región uterina, distress fetal y parto pretérmino.

A lo largo de los tres trimestres del embarazo, los factores etiológicos de este proceso son similares a los de las mujeres no embarazadas. Durante el parto y el puerperio, los agentes etiológicos más habitualmente implicados en este tipo de reacciones son los antibióticos beta-lactamicos, el látex y otros agentes utilizados en el entorno perioperatorio.

Hay que poner especial énfasis en las recomendaciones de tipo terapéutico en el manejo de las reacciones anafilácticas, las cuales incluyen una administración precoz y adecuada de adrenalina, proporcionar suplementos de oxígeno a alto flujo, colocar a la madre en una posición adecuada para mejorar el retorno venoso al corazón, mantener una presión arterial sistólica materna de al menos 90 mmHg para asegurar una adecuada perfusión placentaria y monitorización electrocardiográfica continua. Las maniobras de resucitación cardiopulmonar y una cesárea de urgencia deberían ser realizadas cuando estuvieran indicadas.

En todas aquellas mujeres en edad de procrear, los especialistas en alergología e inmunología pueden ayudar a prevenir la anafilaxia en el embarazo a través de una evaluación del riesgo pre-embarazo y de unas estrategias para disminuir el riesgo de dichas reacciones, tales como la confirmación de la etiología de las reacciones alérgicas sistémicas, proporcionando instrucciones escritas sobre la evitación de los alérgenos e iniciando tratamiento modulador del sistema inmune.

En mujeres embarazadas los beneficios versus riesgos de las pruebas cutáneas, pruebas de provocación, desensibilización e iniciación de la inmunoterapia con alérgenos deberían ser valorados de forma rigurosa; si fuera posible, todos estos procedimientos deberían ser aplazados y realizados después del parto.

Los resultados de este estudio sugieren que el tabaquismo y la obesidad pueden tener diferentes efectos sobre el desarrollo de rinitis y asma.

 

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