JAMA. 2013

El consumo de fructosa parece causar cambios en el cerebro que pueden conducir a comer en exceso.

El aumento en el consumo de fructosa ha sido paralelo al aumento de la prevalencia de la obesidad y las dietas de alto contenido de fructosa se cree que promueven el aumento de peso y la resistencia a la insulina.

En este estudio, se demostró en voluntarios sanos que tomar glucosa activa el hipotálamo y cuerpo estriado en las resonancias magnéticas, activando la saciedad y sensación de recompensa. Cosa que la fructosa no lo hace.

Las respuestas dispares a la fructosa se asociaron con una reducción de los niveles sistémicos de insulina evitando la señal de saciedad.

La ingestión de fructosa produce un menor aumento en la circulación de hormonas saciantes.

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