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Pediatrics 2013

Dos tercios de los niños por lo demás sanos regurgitan debido a su fisiología, y deben ser tratados pero sólo con los cambios de posición durante y tras la alimentación. Los medicamentos deben reservarse para los niños que realmente tienen la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE).

Una cuarta parte de los padres pediatras preguntan sobre el reflujo gastroesofágico. Y por ello exister un creciente número de prescripciones inadecuadas para los inhibidores de la bomba de protones (IBP) en pacientes pediátricos, señalan los autores.

Las directrices actualizadas en 2009 por la Asociación Norteamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición, aplican métodos más conservadores para la gran mayoría de los lactantes y reservan tratamientos agresivos, como la cirugía, para los niños con síntomas resistentes al tratamiento y el riesgo de complicaciones que amenazan la vida.

Un reflujo fisiológico que no requiere esfuerzo, sin dolor y sin afectar el crecimiento el tratamiento debe ser conservador. En cambio, si se acompaña de irritabilidad, pérdida de peso, negándose a comer, tos o sibilancias, y se confirma a través de una serie de pruebas diagnósticas, el tratamiento puede ser farmacológico.

Las directrices aconsejan a los niños mayores y los adolescentes evitar cafeína, chocolate, alcohol y la comida picante. Señalan los beneficios de masticar chicle sin azúcar. Para los niños mayores con ardor de estómago, se pueden tomar 30 minutos antes de comer los antiácidos.

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