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Pediatrics 2013

Los testículos no descendidos pueden tratarse eficazmente mediante cirugía en la mayoría de los casos. Sin embargo, imágenes de resonancia magnética (MRI) tiene una sensibilidad limitada para la identificación de los testículos ausentes, de acuerdo con un meta-análisis reciente.

Una vez que se diagnostica la criptorquidia, las opciones de tratamiento pueden incluir la conducta expectante, tratamiento hormonal o cirugía.

En su revisión sistemática, Dr. Penson y sus colegas buscaron en Medline y otras bases de datos entre 1980 y febrero de 2012 para identificar los estudios que evaluaron el tratamiento hormonal o quirúrgico de los niños prepúberes con criptorquidia. Se limitaron a los estudios que tenían por lo menos 1 grupo de comparación y que proporcionaron datos sobre la posición de los testículos después de la cirugía.

Respecto al tratamiento, el quirúrgico dio como resultado tasas de éxito satisfactorias (Fowler-Stephens, 78,7%; procedimiento de Fowler-Stephens en dos fases, 86%; orquiopexia primaria, 96,4%). Aunque las tasas de descenso fueron similares entre la cirugía abierta y laparoscópica, la cirugía laparoscópica se asoció con menores tiempos operatorios (P <0,000), el tiempo de alimentación (P = 0,004), la estancia hospitalaria (p = 0,008), y el retorno a la actividad normal (P = 0,000).

Por el contrario, entre los estudios que evaluaron el tratamiento hormonal, la eficacia de la hormona luteinizante liberadora de hormona en la inducción de descenso testicular varió de 9% a 62%, ningún estudio informó una diferencia estadísticamente significativa entre la hormona luteinizante y el placebo. Tampoco identificaron una diferencia estadísticamente significativa entre la eficacia de la hormona luteinizante y la hormona liberadora de gonadotropina coriónica humana.

Los efectos nocivos más comunes después del tratamiento hormonal incluyen efectos virilizantes y cambios de comportamiento.

En cuanto a la identificación de los testículos no descendidos, la RM identificó testículos no palpables con una sensibilidad media de 0,62 (95% intervalo de credibilidad Bayesiano [ICC], 0,47 hasta 0,77) y una especificidad de 1 (95% BCI, 0,99-1,0). En cuanto a la ubicación de los testículos no descendidos, MRI detecta testículos inguinales y escrotales con una sensibilidad de 0.855 (95% BCI, 0,672 a 1) y una especificidad de 1 (95% BCI, 0,999 a 1), mientras que se detectaron testículos intra-abdominales con una sensibilidad de 0.549 (95% BCI, 0,094 – 1) y una especificidad de 1 (95% BCI, 0,999 a 1).

Por otra parte, la sensibilidad de la RM para la detección de testículos atrofiados fue baja, que van desde 0% a 14%.

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