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J Am Acad Dermatol. 2013

Los melanomas pediátricos son raros. Los pacientes más jóvenes tienen 20 años, representando el 2% de los melanomas y los prepúberes suponen sólo el 0,4%.

Por desgracia, el melanoma juvenil puede ser mal diagnosticados debido a un bajo índice de sospecha, la ausencia de criterios diagnósticos convencionales (asimetría, borde irregular, variación del color, diámetro> 6 mm, lesión ampliación) e histopatología ambigua.

¿Existe un algoritmo diagnóstico para detectar melanomas pediátricos?

Para abordar esta cuestión, Cordoro y sus colegas analizaron una cohorte de niños (<20 años) con diagnóstico de melanoma (N = 60) o tumores melanocíticos ambiguos tratados como melanomas (N = 10) durante un período de 25 años de tiempo. Estos 70 pacientes fueron subdivididos en 2 grupos: Grupo A (prepuberal, 0-10 años, n = 19) y grupo B (pubertad, 11-19 años, n = 51).

Cordoro y sus colegas analizaron los casos de melanoma, las características demográficas, las características de la lesión primaria, las características histopatológicas, la prevalencia del ganglio centinela y metástasis a distancia, las características moleculares, estadificación del melanoma y ​​la supervivencia.

Se hicieron las siguientes observaciones principales:

  • El sesenta por ciento de los melanomas prepuberales (Grupo A) y 40% de los melanomas en pubertad (Grupo B) carecían de criterios ABCDE convencionales.
  • Las características clínicas asociadas con melanomas pediátricos incluyen: amelanosis, sangrado, nódulos, de color uniforme, diámetro variable y desarrollo de novo.
  • La mayoría de los melanomas prepúberes eran amelanótico (76%).
  • Casi el 100% de los melanomas pediátricos tenían lesiones en crecimiento (“evolución” o “ampliación”).
  • Cuarenta y cuatro por ciento de los estos pediátricos no se pudieron clasificar histopatológicamente. La mayoría de los melanomas pediátricos mostraron características histopatológicas “inclasificables” o nodular, spitzoide.
  • Clínicamente, los melanomas pediátricos presentados en una etapa más avanzada  se comportaban más agresivamente que los de los adultos.
  • Los factores de riesgo del melanoma son similares para niños y adultos (antecedentes familiares de melanoma, displasia o numerosos nevos melanocíticos, inmunosupresión, xeroderma pigmentoso).
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