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Las estimaciones sugieren que más del 20 % de la población mundial sufre de conjuntivitis alérgica estacional, la forma más frecuente de alergia ocular.

Existe una entidad que potencialmente amenaza la visión asociada a enfermedades crónicas como la queratoconjuntivitis atópica y queratoconjuntivitis vernal. Inicialmente, el diagnóstico diferencial de la alergia ocular debe tener en cuenta cualquier condición infecciosa o contagiosa que produce enrojecimiento, picazón, ardor y lagrimeo. Aproximadamente el 35 % de los pacientes que son referidos con estas quejas no específicas reciben un diagnóstico de la conjuntivitis alérgica, lo que significa que la mayoría de los pacientes son diagnosticados con una enfermedad de superficie ocular. La reacción suele ser bilateral, aunque en ocasiones una respuesta unilateral puede ocurrir después del contacto mano – alergeno, como la caspa del gato. Los párpados generalmente están edematosos y eritematosos. La conjuntiva tiene quemosis leve a moderada, a menudo asociada con secreción mucosa en la película lagrimal. Un examen del párpado superior e inferior muestra la inyección leve de la conjuntiva tarsal, mientras que la córnea rara vez se involucra. En general, la reacción ocular resuelve una vez que se retira el alergeno incitante. Comúnmente, los pacientes asocian síntomas de la rinitis alérgica: goteo nasal, picor en el paladar blando de la boca y estornudos. Aproximadamente el 70 % de los pacientes han asociado hallazgos atópicos tales como asma y la dermatitis atópica.

Es importante diagnosticar el síndrome de queratoconjuntivitis sicca (ojo seco) o disfunción glándulas de Meibomio (blefaritis). Es importante diferenciarlo porque el tratamiento de la conjuntivitis alérgica puede exacerbar el síndrome de ojo seco, lo que complica el diagnóstico correcto y la selección de la terapia apropiada.

Actualmente, el espectro de las opciones terapéuticas disponibles para el tratamiento de la alergia ocular consiste en compresas frías, lágrimas artificiales y preparaciones de vasoconstrictores, antihistamínicos, estabilizadores de matocitos, antiinflamatorios no esteroideos y esteroides oftálmicos.

Recientemente se han comercializado la olopatadina solución oftálmica 0,2 % y besilato de bepotastina solución oftálmica 1,5 %. Estos fármacos en comparación con azelastine 0,05 %  han demostrado una mejora evidente. El besilato de bepotastina parece inhibir la migración de eosinófilos en los tejidos inflamados a través de la supresión de la interleucina 5 y 10 y leucotrienos B4.

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