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La dislexia significa anomalía en el habla o la dicción. Traducido en no-lectura. Limita gravemente la capacidad de una persona para alcanzar su máximo potencial en el hogar, el trabajo o en la escuela. Interfiere con las habilidades funcionales en niños en edad escolar. En los adultos, puede interferir con las oportunidades de empleo o de promoción en el lugar de trabajo.

Las personas con dislexia tienen una inteligencia normal, pero presentan dificultades para aprender a leer. Se ha asociado con un mal funcionamiento de las zonas de lectoescritura del hemisferio cerebral izquierdo.

Estos trastornos pueden presentarse como una incapacidad para reconocer las señales visuales (letras) y grupos de letras para generar sonidos (fonemas) y palabras específicas. Existen vías neuronales en el hemisferio izquierdo que requieren áreas específicas para llevar a cabo trabajos discretos y comunicarse entre sí para facilitar el proceso de lectura.

El proceso de lectura consta de tres actividades importantes en el hemisferio izquierdo:
1. la capacidad de verbalizar los sonidos de las palabras nuevas y codificarlos en la memoria

2. la posibilidad de hacer coincidir los sonidos con las representaciones visuales, fonemas y palabras
3. la capacidad de desarrollar la fluidez en la lectura y reconocimiento automático de palabras.

Todo esto implica áreas específicas del cerebro que requieren un sistema de comunicación intacta en el hemisferio izquierdo. Cuando se trabaja con eficacia estas regiones permiten la decodificación y la fluidez en la lectura.

Para que la lectura se pueda desarrollar satisfactoriamente la activación cerebral en estas áreas es necesaria. Cuando las áreas del hemisferio izquierdo no están activadas o existe falta de conectividad entre los sitios, el proceso de lectura se ve afectado.

Neurofeedback ayuda con el proceso de activación y la comunicación entre los circuitos propios para la lectura.

Una evaluación previa es necesaria para localizar las áreas de procesamiento que están involucradas para mejorar las habilidades de lectura. Estos pueden incluir dos tipos de entrenamiento el llamado de amplitud y la coherencia. Una vez que las áreas del cerebro se activan y la comunicación entre las zonas se facilita, la lectura puede mejorarse.

NeuroConnections, Fall 2010 

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