Se ha estudiado los efectos de la meditación sobre el cerebro y el cuerpo durante más de 50 años. Un área de interés es el electroencefalograma (EEG) o medición de la actividad eléctrica del cerebro (ondas cerebrales). El EEG es un indicador indirecto de los estados de conciencia y la función del cerebro y se puede utilizar para determinar los efectos de la meditación sobre el cerebro.

Los diferentes tipos de meditación producen diferentes efectos.

Por ejemplo en la meditación tibetana y el Kriya yoga en meditadores avanzados, hay un aumento significativo en la actividad de alta frecuencia (conocido como gamma) en los lóbulos frontales.

Los lóbulos frontales son la sede de las funciones ejecutivas tales como concentración, atención, motivación, comportamiento objetivo dirigido, control de impulsos y un mayor razonamiento ordenado. Desde un punto de vista evolutivo, los lóbulos frontales fueron los últimos en el desarrollo, dando el cerebro humano el ‘hardware’ de la inteligencia de orden superior.

Por otra parte existe una disminución de la actividad alfa a medida que aumenta la actividad theta. Esto ocurre con los más profundos estados de meditación y se correlaciona con el aumento de la conciencia interior.  Estos estados Theta de meditación también se asocian con la creatividad y la percepción intuitiva.

Con la meditación continuada del meditador aprende a ver desapasionadamente los contenidos mentales y neutralizar cualquier tendencia negativa (samskaras en sánscrito).

 

Otro claro efecto es el aumento de la actividad Beta. Las ondas cerebrales beta se asocian con actividad, atención, enfoque y concentración. Ante la felicidad o éxtasis hay una gran explosión beta en el lóbulo frontal izquierdo del cerebro. El lóbulo frontal izdo. es un área asociada con la regulación emocional, el estado de ánimo positivo y el afecto. Con la práctica continua, la activación de esta área del cerebro contribuye a la sensación de bienestar y la satisfacción emocional que reportan muchos meditadores.

Las ondas alfa del cerebro indican quietud y el cerebro se encuentra en estado “neutral”. Normalmente, la actividad alfa bloquea el cerebro ante los estímulos. En meditadores alfa sigue presente pero equilibrado. Este efecto se correlaciona con una mejoría en la función del sistema inmune. Hay un aumento general de la amplitud alfa de descanso y una distribución más amplia a lo largo de las regiones del cerebro después de la meditación.

Un marcador en el EEG de meditadores avanzados es que las ondas alfa del cerebro son más poderosos y cubren grandes áreas del cerebro después de la meditación. Desde una perspectiva funcional, esto indica una mente tranquila y clara. También indica un uso más eficiente de la energía y por lo tanto una mayor resistencia y capacidad mental.

Samadhi se asocia con una mayor actividad de alta frecuencia conocida como Gamma

Esta es la actividad Gamma antes mencionada, indicando una elevación o ampliación de la conciencia. Gamma es también un ‘ritmo de unión’. Cuando aparece en el EEG está conectando muchas áreas diferentes, de modo que todo el cerebro está involucrado en el procesamiento de la percepción. Este mecanismo es crucial para el aprendizaje y la comprensión. La presencia de Gamma aparentemente se relaciona con la aparición progresiva de energías superconscientes. Esto trae una mayor conciencia de sí mismo. En otras palabras, Gamma expone los aspectos positivos y negativos de nuestras creencias personales, comportamientos y actitudes. Por lo tanto, el meditador tiene la oportunidad de neutralizar los aspectos negativos. En meditadores avanzados gamma es más pronunciada que en los normales, tanto durante la meditación como después. Este hallazgo ha generado un gran interés científico debido a la posibilidad de cuantificar los estados superiores de conciencia desde una perspectiva neurológica.

 

Resultados como éstos han generado un nuevo campo de estudio: Neurotheology. Desde esta perspectiva, el cerebro humano es el medio a través del cual se expresa la conciencia (Dios). Y de acuerdo con las enseñanzas esotéricas, el sistema nervioso debe someterse a perfeccionamiento sistemático con el fin de procesar los estados más altos y más expandidos de conciencia. Por lo tanto, puede ser que la presencia de gamma es un indicador de este proceso de refinamiento, porque significa que el cerebro ha aumentado su capacidad para acomodar mayores cantidades de conciencia. Esto también proporcionaría una explicación para el hecho de que nuestro despertar espiritual proviene del desarrollo de nuestras propias capacidades innatas y que las disciplinas espirituales como la meditación, el yoga y diversas tradiciones contemplativas son, en efecto, los métodos que dirigen sistemáticamente y facilitan este proceso de refinamiento.

 

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