Con la legalización del cannabis en algunos estados americanos, así como la ley federal del apoyo a la utilización de cannabis con fines médicos, no hay duda de que su uso va en aumento.
La seguridad de cannabis, ya sea de forma recreativa o medicinal, es una preocupación por la población en general, pero especialmente para las embarazadas o en periodo de lactancia debido al efecto de la droga sobre el sistema nervioso central en desarrollo (SNC).
A pesar de que probablemente subestimado, alrededor del 2,5% de las mujeres embarazadas admite haber consumido cannabis en los Estados Unidos.
Los compuestos de cannabis tienen un pequeño tamaño molecular y son de naturaleza lipófila, lo que permite que el fármaco atraviese fácilmente la barrera placentaria. El receptor CB1, que es el receptor cannabinoide principalmente en el SNC, se expresa temprano en el proceso de desarrollo del cerebro fetal y se considera que es crítico en el desarrollo neurológico. Por lo tanto, la exposición al cannabis durante el embarazo puede causar hiperestimulación de los receptores CB1 y en última instancia, afectar a la señalización neuronal y la función neurofisiológica, que conduce a reflejos de sobresalto, aumento de comportamiento mano-boca, gritos agudos y alteraciones del ciclo del sueño.
Es de destacar que los receptores CB1 también están presentes en las membranas de la placenta, y la estimulación de estos receptores durante el embarazo puede resultar en la restricción del crecimiento fetal. La expresión temprana de las neuronas dopaminérgicas en el cerebro del feto en desarrollo puede llevar a una alteración de la maduración de las células diana y función de la dopamina en presencia de cannabis, que pone el feto en riesgo de trastornos neuropsiquiátricos.
Actualmente no existe una fuerte evidencia que conecte a un aumento en la tasa de abortos involuntarios o anomalías congénitas de la exposición intrauterina cannabis. Los síntomas de abstinencia significativos parecen ser poco frecuentes en los recién nacidos expuestos al cannabis en el útero, pero algunos lactantes han mostrado leves síntomas de abstinencia similares en la presentación de la abstinencia de opiáceos.
Actualmente no existe tratamiento farmacológico que se ha estudiado para la exposición al cannabis en el útero o la retirada en el neonato.
Basados en la población estudios en humanos y en estudios con animales in vitro que evalúan el crecimiento a largo plazo y el desarrollo neurológico después de la exposición al cannabis en el útero se ha demostrado un efecto tanto en la cognición como en el comportamiento.
En los niños de 6 años de edad se asociaron puntuaciones de razonamiento verbal inferiores con consumo de cannabis durante el primer trimestre y deterioro de la memoria a corto plazo y puntuaciones compuestas y cuantitativas más bajos en las pruebas de inteligencia.
La evaluación de los niños nacidos de mujeres que consumieron cannabis en todo el embarazo encontraron problemas de atención y estado depresivo a los 10 años de edad, junto con delincuencia a los 14 años de edad.
A pesar de la falta de seguridad algunas mujeres usan “cannabis medicinal” para el manejo de las náuseas y vómitos inducidos por el embarazo.

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