La activación cortical a muy baja fluctuación, modifica la respuesta parasimpática y logro un nuevo estado mental. Se aprende a cambiar estos estados sin esfuerzo.

ISF no sólo es el condicionamiento operante, es acondicionado pre-operante. En neurofeedback “tradicional”, la información se presenta en el cerebro con la expectativa de que el cerebro va a discernir la diferencia entre estados (en general, “recompensa” y “recompensa”) y así aprender a autorregularse. Sin embargo, este enfoque supone que el cerebro está preparado para aprender y está interesado en aprender. No me refiero al pensamiento individual que él o ella está interesada en aprender. Me refiero a la capacidad fundamental del cerebro para responder a los estímulos en una forma que facilite el autocontrol.

Pacientes que no responden al neurofeedback, es porque su cerebro está “atrapado”, no tiene interés en aprender.

Para esto existe un mecanismo subyacente para el control de la variabilidad y modulación. Este mecanismo implica no sólo las neuronas, sino también la glía, otros tejidos de soporte y todo el cuerpo.

La experiencia inicial es con ajustes de 0,0001 a 0,0030 Hz. Estado muy relajante pero alerta. El tono podría sustituirse por un mantra. Posteriormente la banda de frecuencia se cambia de 0,0035. La experiencia es muy diferente.  Pueden aparecer incluso temblores.

Estas configuraciones de filtros sirven para bloquear toda la actividad cíclica por encima de un cierto rango.

Durante el entrenamiento de retroalimentación, se escucha un sonido que es o bien inferior o superior. Uno se hace consciente de pequeños cambios de 0,05 microvoltios. Y se mantiene la actividad del cerebro en equilibrio (sobre el filo de la navaja) entre los estados de activación. Al aumentar la frecuencia habrá una mayor activación, agitación o temblores, incluso una sensación corporal rara o activación del sistema motor. Al bajar la frecuencia se deprime el estado.

 

Más información en http://neurofeedbackzaragoza.wordpress.com/

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