La exposición a violencia en los medios puede tener un efecto sobre el cerebro dependiendo del nivel de agresión del individuo. La agresividad previa dependerá de la actividad cerebral de la corteza orbitofrontal (OFC).
Un estudio reciente con 54 personas mostró que aquellos con rasgos agresivos y una historia de asalto físico tenían una menor actividad cerebral en la corteza orbitofrontal (OFC). En publicaciones anteriores esto se ha asociado con el autocontrol y la toma de decisiones de emoción.
Además el grupo agresivo mostró alta actividad inusual en regiones de modo por defecto (DMN) cuando no se presentaron películas.
Esto sugiere que los participantes con rasgos agresivos tienen un mapa de la función cerebral diferente que los participantes no agresivos.
Curiosamente, los miembros del grupo agresivo también reportaron sentirse más inspirados y menos molestos al ver la violenica. Además su presión arterial disminuyó mientras veía las escenas de violencia.
Añadió que la agresión es un rasgo que se inicia desde la infancia. Los patrones de comportamiento se estructuran y a su vez el sistema nervioso.
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