El cerebro de un bebé crea hasta 1,8 millones de nuevas conexiones sinápticas por segundo.

Una recopilación reciente de estudios clínicos ha puesto de manifiesto que la estimulación multisensorial -estimulaciones táctiles, olfativas, auditivas y visuales- aporta beneficios al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico de los bebés, por lo que esta es fundamental en las primeras etapas del desarrollo, ya que en los tres primeros años de vida se produce el 85% del desarrollo neuronal que favorece la comunicación, la comprensión, el desarrollo social y el bienestar emocional.

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cerebro de un bebé crea hasta 1,8 millones de nuevas conexiones sinápticas por segundo, y son las propias experiencias del bebé las que determinarán qué sinapsis se conservarán.

En este sentido los resultados de una encuesta global sobre la importancia de la estimulación multisensorial de los bebés a través del baño, ha revelado que el 84% de los padres dice que la hora del baño es el mejor tiempo y de mayor calidad que pasan sus hijos; mientras que el 42% ha reconocido que el baño es sumamente importante para el desarrollo cerebral de sus bebés.

El ritual del baño es un momento íntimo entre padres e hijos con el que se crea un vínculo afectivo y una conexión, ya que proporciona un contacto directo piel con piel, establece contacto ocular directo, permite oír la voz de los padres y reconocer olores familiares.

Además, la exposición inicial y continuada de los bebés a las diferentes texturas, visiones, sonidos y olores proporciona oportunidades únicas para estimular los sentidos táctil, olfativo, visual y auditivo de los bebés y generar recuerdos duraderos y múltiples conexiones neuronales.

En este contexto, el tacto es el sentido mejor desarrollado de los bebés en el momento del nacimiento y, de hecho, la OMS recomienda proporcionar contacto piel con piel a partir del nacimiento ya que influye de manera positiva en muchas áreas del desarrollo de los bebés.

Es destacable que el baño debe durar aproximadamente cinco minutos, se haga con agua no demasiado caliente -entre 32 y 34 grados-, y que se tenga cuidado al secar al bebé, pues hay que hacerlo muy bien en las zonas donde haya pliegues en la piel y con una toalla suave.

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