(1) componentes estructurales bacterianos tales como lipopolisacáridos proporcionan estimulación tónica de bajo grado del sistema inmune. La estimulación excesiva debido a la disbiosis bacteriana, proliferación bacteriana intestinal, o el aumento de la permeabilidad intestinal puede producir inflamación del sistema nervioso sistémico y / o central.

(2) las proteínas bacterianas pueden reaccionar de manera cruzada con antígenos humanos para estimular respuestas disfuncionales del sistema inmune adaptativo.

(3) enzimas bacterianas pueden producir metabolitos neurotóxicos tales como el ácido D-láctico y el amoníaco. Incluso los metabolitos beneficiosos tales como ácidos grasos de cadena corta pueden ejercer neurotoxicidad.

(4) los microbios del intestino pueden producir hormonas y neurotransmisores idénticos a los producidos por los seres humanos. Receptores bacterianos para estas hormonas influyen en el crecimiento microbiano y la virulencia.

(5) Las bacterias intestinales estimulan directamente las neuronas aferentes del sistema nervioso entérico enviando señales al cerebro a través del nervio vago.

A través de estos mecanismos, los microbios del intestino dan forma al estado neurológico, estrés, sueño y reactividad del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal. Influyen en la memoria, estado de ánimo y la cognición y son clínicamente y terapéuticamente relevantes para una serie de trastornos, incluyendo alcoholismo, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y síndrome de piernas inquietas.

 

 

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