Opciones farmacológicas

La FDA ha aprobado varios medicamentos para la prevención de la migraña, incluyendo divalproex sódico, topiramato, propranolol, timolol y metisergida.

El topiramato es “una opción superior” para la prevención de la migraña. Tiene una evidencia clase I y está aprobado en niños.

El divalproex, otro medicamento anticonvulsivo, tiene una alta eficacia, pero los efectos secundarios como aumento de peso, pérdida de cabello, temblores, teratogénesis, aumento en las enzimas de función hepática y un mayor riesgo de pancreatitis hacen del fármaco una segunda opción.

Medicamentos antihipertensivos como los bloqueadores beta son otra opción. Metoprolol, un bloqueador beta, puede ser más tolerable para alguien con problemas de asma o de glucosa, ya que es selectivo para β1. Los inhibidores del canal del calcio como verapamil, ya no se usan. Lisinopril, un inhibidor de la angiotensina- enzima convertidora y candesartán, un agente bloqueante de los receptores de angiotensina, presentan un buen perfil. Estos medicamentos se recomiendan para los pacientes con hipertensión leve. La clonidina tiene una  recomendación de nivel C, pero las directrices canadienses se oponen su uso.

 

Opciones no farmacológicas

Los neurólogos que tratan de evitar los tratamientos farmacológicos pueden elegir opciones tales como productos biológicos o neuroestimuladores. Las inyecciones de toxina botulínica tipo A están aprobados para pacientes con migraña crónica.

En 2014, la FDA permitió el dispositivo Cefaly, que estimula el nervio trigémino. En 2013, 67 pacientes con migraña fueron asignados al azar para estimulación supraorbitario con Cefaly con excelentes resulatados.

Algunos pacientes pueden estar interesados en las opciones de tratamiento complementario o alternativo como la biorretroalimentación. Biofeedback permite a los pacientes controlar y cambiar ciertos parámetros fisiológicos (por ejemplo, la contracción muscular y la temperatura) y se utiliza para tratar el insomnio y la ansiedad. Los estudios controlados indican que la biorretroalimentación puede resultar en una reducción de dolor de cabeza 45% a 60%. Cuando se combina con la medicación, biofeedback reduce dolor de cabeza en más de un 70%. Los niños y adolescentes también pueden beneficiarse de este tratamiento.

 

 

 

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