Uno de cada 5 niños puede padecer algún tipo de autismo. Nunca han sido diagnosticados tantos niños con trastorno del espectro autista (TEA). Y no existen tratamientos farmacéuticos disponibles en la actualidad.

Cosas descubiertas hasta ahora son anormalidad estructurales cerebrales, la exposición a pesticidas y fármacos intraútero, el componente genético. Pero sigue siendo un misterio.

La estimulación cerebral y ciertos nuevos fármacos están siendo utilizados con éxito variable. Ahora, un pequeño grupo de investigadores están investigando el intestino.

Avances recientes han revelado que el microbioma, una fina capa de limo rico en microbios en todo el cuerpo, pero especialmente en el intestino, controla muchos aspectos de nuestra salud.

Estas bacterias son responsables del normal funcionamiento inmunológico, determinados problemas metabólicos y digestivos. Por ello el trasplante fecal es una nueva opción terapéutica.

Un estudio de la universidad de Baylor del año pasado, encontró déficits parecidos al autismo en los ratones que carecían de ciertas bacterias intestinales, Lactobacillus reuteri. La reintroducción de éstas en el colon mejoraba el comportamiento autista.

Las personas con TEA a menudo experimentan severos trastornos gastrointestinales que pueden comenzar en la infancia. Además de estas conexiones, un creciente cuerpo de evidencia muestra que muchos trastornos neurológicos están asociados con la carga viral y bacteriana del intestino.

Estudios recientes están viendo una reducción del 25% en los síntomas asociados con el comportamiento social, el lenguaje y las acciones repetitivas. Comentarios de los padres indican que los niños tenían más energía, eran menos irritables y menos hiperactivos. También una reducción del 82% en los síntomas gastrointestinales. Estos fueron cambios permanentes, observados ocho semanas después del tratamiento inicial. Y el microbioma se modificó hacia el donado.

https://www.sciencedaily.com/releases/2017/01/170123094638.htm

 

 

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